Crear la carta de bebidas: estructura, cantidades y precios
Categorías
Quien quiere crear una carta de bebidas empieza con un orden claro. Los clientes suelen buscar por tipo de bebida, no por marca. Un orden habitual:
- Bebidas sin alcohol: agua, refrescos, zumos, mezclas con gaseosa o soda
- Caseras: limonadas, té helado, siropes
- Cerveza: de barril, de botella, sin alcohol
- Vino: por copas según el color, además de espumoso y cava
- Cócteles y combinados
- Licores y digestivos
- Café y té
Según el local, el énfasis cambia: en una cafetería el café va primero y en un bar, los cócteles. En la carta digital de Same-QR ya vienen creadas las categorías Sin alcohol, Cerveza y Vino; los cócteles, los licores y el café y té se pueden añadir.
Indicar bien las cantidades
En las bebidas, cada precio debe ir acompañado de su cantidad, es decir, 0,2 l, 0,3 l, 0,5 l o 2 cl y 4 cl en licores. En Alemania, el reglamento de indicación de precios exige expresamente este dato, y en otros lugares los clientes también lo esperan. Si ofreces varios tamaños, escríbelos en una sola línea para que la comparación sea fácil.
- Escritura uniforme: siempre «0,5 l» o siempre «½ l», sin mezclar.
- En las botellas, indicar el tamaño, por ejemplo, 0,33 l o 0,75 l.
- En el café, en lugar de una cantidad puede bastar el tipo, como «espresso» o «cortado grande», aunque lo habitual es una breve explicación para clientes de fuera.
Dar valor a lo que no lleva alcohol
Cada vez más clientes beben menos alcohol o ninguno: conductores, embarazadas, deportistas o simplemente personas que al día siguiente madrugan. Una carta de bebidas que no ofrece nada aparte de cola y zumo de manzana desaprovecha oportunidades.
- Limonadas o tés helados caseros con ingredientes de temporada.
- Cerveza y vino sin alcohol, si hay buenas calidades.
- Cócteles sin alcohol que figuren en la carta en pie de igualdad con los demás.
- Zumos regionales con indicación del productor.
Marcas de la casa y recomendaciones
Los clientes agradecen la orientación. Una indicación como «nuestro vino de la casa» o «de la cervecería de al lado» ayuda a decidir y muestra lo que representa tu local. Pero no destaques demasiado: una o dos recomendaciones por categoría bastan.
En vino y cerveza son útiles las descripciones breves: «fresco, con acidez marcada», «oscura, maltosa». En la línea adicional de la carta digital hay espacio para ello, y también para alérgenos como los sulfitos o el gluten.
Digital e impresa
Las cartas de bebidas cambian a menudo: una cerveza de barril nueva, un vino agotado, una bebida de temporada. Una carta digital se adapta aquí enseguida, mientras que las cartas impresas habría que rehacerlas con cada cambio.
Muchos negocios combinan ambas: una carta impresa pequeña con los clásicos en la mesa y una carta digital por código QR con la oferta completa y actualizada. Así cada cliente tiene una carta en la mano y nadie pide una bebida que lleva semanas agotada.
Errores típicos en las cartas de bebidas
- Faltan las cantidades, sobre todo en los vinos por copas y los licores.
- Marcas en la carta que hace tiempo que ya no se sirven.
- Las bebidas sin alcohol como una línea obligatoria al final del todo.
- Precios distintos para la misma bebida en la carta y en la pizarra.
- Sin indicar si se ofrece agua del grifo y en qué condiciones.
Un vistazo a la caja muestra qué bebidas apenas se venden. Quitarlas hace la carta más clara y las compras más sencillas.
Preguntas frecuentes
En Alemania, el reglamento de indicación de precios exige indicar la cantidad en las bebidas. También en otros países es habitual y ayuda a los clientes a comparar.
Sí, la información sobre alérgenos también vale para las bebidas, por ejemplo, para los sulfitos en el vino, el gluten en la cerveza o la leche en el café.
Si hay mucha variedad, sí. Con pocas bebidas basta un apartado propio al final de la carta de comidas.
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