La carta en el escaparate y en la entrada: convierte a los transeúntes en clientes
Por qué importa el cartel
El cartel con la carta en la entrada suele ser el primer contacto de los clientes de paso con tu local. Quien quiere comer en un sitio desconocido echa un vistazo rápido a qué hay y cuánto cuesta. Si no encuentra nada, o solo una carta amarillenta del verano pasado, sigue andando.
En Alemania, el Reglamento de indicación de precios, la Preisangabenverordnung, obliga además a los establecimientos de hostelería a exponer una lista de precios en la entrada. Qué debe contener exactamente te lo explica tu cámara de comercio. En Austria y Suiza rigen normas propias sobre la indicación de precios; la Wirtschaftskammer o la asociación del sector te informan.
Qué debe incluir
El cartel no tiene que mostrar toda la carta. Debe abrir el apetito y orientar:
- Una selección de platos típicos con precios, para que los transeúntes puedan calcular el nivel de precios.
- El plato del día o el menú del mediodía, si lo hay.
- El horario de apertura y el de cocina.
- Avisos como “platos vegetarianos”, “carta infantil” o “terraza”, si son importantes para los clientes.
- Un código QR que lleve a la carta completa y actualizada.
Código QR para los transeúntes
El código QR de la ventana tiene un público distinto al de la mesa. Los transeúntes escanean al pasar, a veces también por la noche, cuando el local ya está cerrado. Quieren saber si merece la pena volver mañana.
- Imprime el código QR algo más grande que el de la mesa, porque se escanea desde más lejos.
- Colócalo a la altura de los ojos, no abajo en la esquina.
- Detrás del cristal: comprueba los reflejos con luz solar y no pegues el código QR en un cristal tintado.
- Añade una indicación breve, por ejemplo “Carta completa y horarios”.
Con un código QR dinámico de Same-QR puedes cambiar el destino más adelante sin volver a imprimir el cartel, por ejemplo a una página con el horario durante las vacaciones del local. Los escaneos se cuentan, así que ves si el código QR de la ventana se usa de verdad.
Colocarlo a prueba de intemperie
Un cartel en el exterior tiene que aguantar la lluvia, el sol y las heladas. Han dado buen resultado las vitrinas con cristal, las impresiones plastificadas y las pegatinas de lámina para exteriores. El sol decolora los colores, sobre todo el rojo y el azul, así que el código QR debería imprimirse en un tono oscuro e intenso. Compruébalo con regularidad con el móvil.
Mantenerlo actualizado
El error más frecuente en la entrada es una carta anticuada. Precios viejos, un plato que hace meses que no existe u horarios incorrectos dan una imagen descuidada. Decide quién cambia el cartel cada vez que cambia la carta.
Resulta más fácil si el propio cartel contiene pocas cosas cambiantes y remite a la carta digital para todo lo actual. Así en la ventana apenas hay que cambiar nada.
Errores típicos en el cartel
- La carta cuelga tan abajo que hay que agacharse.
- Letra tan pequeña que solo se lee de cerca.
- Hojas descoloridas por el sol.
- Un código QR sin indicar adónde lleva.
- Precios u horarios antiguos que ya no son correctos.
Pasa una vez por delante de tu local como lo haría un cliente desconocido. ¿Qué ves primero, qué echas en falta? Esta mirada desde fuera suele ser la mejor prueba.
Preguntas frecuentes
En Alemania, el Reglamento de indicación de precios exige una lista de precios en la entrada. En otros países rigen normas propias; ante la duda, pregunta en la cámara correspondiente.
Un código QR solo suele ser insuficiente para los transeúntes y para la indicación de precios. Es un buen complemento de un cartel breve y legible.
Depende de la distancia. Prueba una impresión in situ, desde donde se van a colocar los transeúntes.
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